En esta visita nos enfocamos más en
hacer una mayor empatía con las niñas, inicialmente íbamos con la idea de hacer
una actividad sobre los valores y luego jugar y ayudarles con las tareas. Pero
tuvimos un problema porque las niñas estaban muy dispersas. Aun así logramos
iniciar con juegos didácticos, esta parte la disfrute demasiado por varias
razones, una porque me acordó mucho a m infancia y lo que yo jugaba con mis
amiguitos y dos porque aprendí juegos nuevos como también le enseñe algunos
otros a las niñas. Nos reímos demasiado y disfrutamos esta primera parte un montón.
Las niñas estaban demasiado felices y
comprometidas con las actividades. Jugamos cinco juegos diferentes,
seguir el ritmo, enredar a las otras personas con palabras y otros pero en
todos nos reímos demasiado porque ellas intentaban que perdiéramos y se volvió súper
entretenido, me gustó mucho que todas las que querían jugar nos sentamos juntas
sin importar la edad. Había niñas de seis años hasta de diez y ocho años. Esto
me pareció muy lindo porque habían dos niñas nuevas y eran de seis y siete años
pero aun así todas las niñas las incluían y les tenían mucha paciencia en los
juegos, esto me ayudo a entender un poquito que ellas a veces se tratan de la
forma pero es porque se tienen confianza.
En esta visita no nos llovió como siempre
lo había hecho y decidimos aprovechar esto, entonces luego de hacer los juegos,
salimos a jugar al patio de la casa con unos balones que les habíamos llevado.
Estaban felices y nos repartimos en grupos, unas jugamos basquetbol y las otras
voleibol. Después de un rato el sol estaba muy fuerte y decidimos sentarnos en
una sombrita a conversar. Yo me senté con cuatro niñas y una compañera mía. Las
niñas de la casa nos empezaron a contar anécdotas y nos explicaron que al estar
siempre entre mujeres la convivencia era difícil, ya que habían unas que no se
la llevaban con todas y nos contaban
quien habían unas que no les caían bien y que a veces habían muchas peleas por
eso. También nos contaron que había unas lesbianas y nos mostraron quienes, después
de saber eso una de ellas me dijo “ay usted como es de linda”, sinceramente no
tengo nada contra ellas y las respeto demasiado pero pienso que de igual forma
nos deberían respetar porque a veces lo abrazan a uno o le hacen comentarios
que lo hacen sentir a uno incómodo. Me aburre un poco esa situación porque para
nosotros no es cómodo y ellas a veces no
ayudan pero aun así me gusto esta salida porque la disfrute demasiado y me divertí mucho.


