martes, 16 de agosto de 2016

Reflexión 15. Visita (12. Agosto)

En agosto hicimos la ultima salida cas del programa, pero no quiere decir que va a ser la ultima vez que vamos a ir a la fundación. La idea es no dejar solas a las niñas y poder seguir ayudando a la fundación en todo lo que podamos. En esta ultima salida hicimos una actividad para cerrar el proyecto.  
Cuando llegamos nos toco esperar que las niñas acabaran una clase de baile y comieran, después de que terminaron de comer las dividimos en 5 grupos de ocho y les repartimos una vela en forma de corazón a cada una. Una de nosotras se hizo en cada grupo para liderar la actividad. La actividad consistía en hablar de forma personal y utilizar la vela como un compromiso con uno mismo. 
El grupo que me toco a mi fue muy bueno porque la mayoría eran unas niñas que ya conocía y las que no, las que eran nuevas, estaban muy comprometidas con la actividad y eran muy queridas. Inicialmente empecé a hablarles sobre la vida y los sueños que uno no se puede vencer ni dejar de hacer lo que le gusta por nada ni por nadie. Luego conté mi propósito personal y  encendí mi velita y le pase la vela que dirige la actividad a la persona que seguíaasí sucesivamente cada una fue contando su propósito. 

Fue muy lindo ver como las niñas hablaban y contaban sus propósitosagradecían y se comprometían a mejorar en todos sus aspectos personales y de relaciones interpersonales. Además me alegro mucho escuchar la retroalimentación de la actividad, porque todas estaban felices les pareció que era un espacio demasiado necesario para decir lo que pensaban y desahogarse. También dijeron que se comprometían a cambiar y mejorar, cosa que me alegra y mas aun porque se que en serio se lo tomaron en serio y lo disfrutaron. Esto me enseño mucho y la idea es que no solo ellas sino yo también pueda aplicar el compromiso con la velita. 

Por ultimo les dimos unos sanduches para compartir y que todas comiéramos con algo de tomar y una torta que hacia alusión a la unión entre las niñas del alemán y las niñas de la casa de la chinca, al final nos despedimos y las niñas se pusieron un poco tristes pero aun así no dieron las gracias y nos dijeron que volviéramos. En todo este tiempo disfrute demasiado esta experiencia no solo me hizo crecer como persona sino que también me ayudo a entender mucho la realidad de muchos colombianos , siento que aprendí muchas cosas que me van a servir para toda la vida y ayudar a relacionarme mejor.

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